Y caminando iba pensando que ganar / Siempre es tentar a la otra cara de la suerte / Y que por eso te hacen daño los huesos / Cuando golpeas fuerte //
Y así se fue chasqueando los dientes / En memoria de algún actor / Cuyo nombre se ha perdido / Y que hacía de bandido //
Y sintió la alegría del olvido / Y al andar descubrió la maravilla / Del sonido de sus propios pasos / En la gravilla...
[El canto del gallo, Radio Futura, 1987]

martes, 19 de junio de 2018

Puesta al día

Hoy, después de muchos días, estoy poniendo al día mis blogs y mi cuaderno negro...
¡Seguimos!

lunes, 18 de junio de 2018

Enseñar

Hoy he tenido un día feo en el cole. Uno de esos días que me hacen dudar de si realmente me gusta enseñar y de si verdaderamente se me da bien. 

Cuando he llegado a casa, después de dar una vuelta por el barrio, me he dado una ducha, he cenado algo y me he echado a leer un rato.

Y entonces, ya con la calma, con un poco de perspectiva, he vuelvo a ser consciente de que sí, que enseñar es una de las cosas que más me gusta hacer. Y que se me da bien. Y que hay mucha gente que valora muy bien cómo lo hago.

Y cuando lo pienso despacio me doy cuenta de que en realidad lo que no me gusta es tener que bregar con niños maleducados y consentidos que se sienten impunes boicoteando las clases, maltratando a sus profesores y a sus compañeros. Hoy he salido de clase con rabia. Muy enfadado. Con la impotencia de no poder hacer el trabajo que me gusta porque unos pocos niños y niñas, sabiéndose bien cubiertos por sus padres y madres, pueden sabotear tu esfuerzo y tu energía y tus ganas de trabajar sin que puedas usar prácticamente ninguna herramienta para evitarlo.

Hemos pasado del extremo en el que estábamos cuando yo iba al cole hace cuarenta años, en que padres y profes formaban una piña indestructible, en el que tú, por defecto, nunca tenías razón ni motivos para quejarte ni para cuestionar nada, al extremo contrario, en el que muchos padres y madres apoyan cualquier comportamiento de sus hijos deslegitimando y cuestionando permanentemente al profesorado. Y ahí estamos jodidos: los padres, los profes y los niños.

Hoy también, supongo que para equilibrar un poco, he recibido un correo de una madre agradeciéndome el trabajo que estamos haciendo con su hijo y animándonos a seguir.
Un oasis en el desierto.

¡Seguimos!

domingo, 17 de junio de 2018

Kenwood House (primer intento)

Hace unos días oí hablar de Kenwood House: en el comedor un profe contó que era un sitio precioso con un jardín maravilloso alrededor, con una colección muy interesante de pintura y que además era la casa que aparece en la película de Notting Hill cuando Julia Roberts está rodando la peli de Henry James...
(Y además, y esto me interesaba mucho, es donde está uno de los cuatro Vermeer que hay en Londres...)
Tomé nota.

Y he querido aprovechar este domingo para ir a verla.

Y ha sido la primera vez que me ha fallado el citymapper, una de mis aplicaciones favoritas, y me ha mandado al culo del mundo...
En realidad tengo que admitir que no es que me haya fallado el citymapper sino que yo he tecleado Kenwood House, en lugar de meter la dirección del sitio al que quería ir. He cogido el metro, he ido siguiendo las instrucciones y de repente me he visto llegar a un barrio más o menos cutre, donde no tenía ninguna pinta de que fuera a encontrar un palacete lleno de pinturas maravillosas.
Cuando ya me he convencido de que no iba por buen camino, he vuelto a buscar en el móvil y ha sido cuando me he dado cuenta de que estaba en la otra punta de la ciudad. Y ya era demasiado tarde para intentar recalcular ruta e ir hasta mi objetivo inicial, así que me he dado un buen paseo, he descubierto un mercado muy de barrio, una librería de segunda mano que me ha encantado (próximamente en el Capítulo VI), un estadio de críquet (¡existen estadios de críquet!) y todo ha quedado en una tarde de vagabundeo por Londres...


Queda pendiente ver el Vermeer de Kenwood House.

sábado, 16 de junio de 2018

Oxford Circus

Deben tener razón quienes dicen que en Londres, por la noche, por debajo de la ciudad, fabrican gente que sale por la mañana y llena las calles y las aceras y las tiendas y los pubs y todo...
A veces me pregunto cómo puede haber tanta gente para consumir tantas cosas, para llenar tantas cafeterías, para comprar y comprar... pero es que somos mucha mucha mucha gente aquí.

Seguro que en algún sitio hay unas estadísticas contando cuántos cafés se ponen cada día en Londres, cuántos platos de plástico se usan, cuántos viajes de metro y autobús se realizan, cuántos kilos de fish and chips y cuántos scones se venden cada día, cuántos periódicos gratuitos se reparten cada tarde......
¡Molaría ver esos números gigantescos!


Después del ratito que estuve ayer viendo cuadros en la NG, esta mañana he decidido volver a ir a "terminar" de verla. Es una de esas despedidas que estoy haciendo en estas últimas semanas...
Ha sido un gustazo.
¡Volveré!

viernes, 15 de junio de 2018

Los embajadores

Ha empezado el mundial de fútbol y ha habido una escisión entre los profes en las cañas del viernes. Unxs cuantos se han ido a uno de los bares españoles a ver el partido de España y el resto, fieles a nuestras costumbres, hemos ido a la terraza del Londsdale.

Y luego me he ido a dar una vuelta a la National Gallery. Una de las últimas. ¡Cuántos cuadros hay en este sitio que me encantan! Me lo paso como un enano cada vez que voy y sé que es una de las cosas que voy a echar de menos cuando vuelva.

jueves, 14 de junio de 2018

Trabajando en el K&P

El Kitchen and Pantry sigue siendo uno de mis sitios favoritos en Londres.
Esta vez con Arturo, haciendo deberes por la tarde después de salir del cole.

miércoles, 13 de junio de 2018

Flores y lápices

Esto es lo que se ve desde el ventanal del salón de mi casa. Al fondo, un poquito a la izquierda se ve la torre Grenfell.
Mañana, 14 de junio, se cumple un año del incendio que la arrasó. En estas últimas semanas la han recubierto con un andamio blanco con un corazón enorme verde, mucho más amable de ver que el bulto negro requemado que se veía desde todo el barrio cuando yo llegué a Notting Hill.

Estos días todo el mundo habla de esto por aquí.

A los pocos días de llegar una compañera me explicó que era una torre de viviendas sociales, que un día se inició un pequeño incendio en un piso bajo y que en minutos la torre ardió como si fuera de paja.

Parece ser que no hacía mucho que habían cambiado el recubrimiento de las fachadas para mejorar su aspecto, y lo hicieron con un material que era muy inflamable, saltándose todas las normativas antiincendios.

El caso es que, oficialmente, murieron 72 personas y quedaron muchas familias sin casa. Pero parece ser que, extra oficialmente, las víctimas son muchas más: 400 ó 500. Y ha habido desvío de ayudas. Y ha habido gente tratando de pasarse por víctimas para conseguir casas...
Igual que hay gente que se ha beneficiado de esto y que aún intenta hacerlo, también ha habido una respuesta increíble solidaria de la ciudad hacia las víctimas.

En fin, una de esas tragedias evitables debidas a la negligencia y a la codicia, y que sacan lo peor y lo mejor de las personas.

martes, 12 de junio de 2018

En el búho

He cenado en casa de Patricia, la amiga arquitecta de Giulia que conocí cuando vino a Londres. Ha sido un gusto.

Y no estaba seguro de cómo titular esta entrada: quizá algo relacionado con la gente maja e interesante que sigo conociendo en Londres y las ganas de mantener el contacto con esas personas, o tal vez algo sobre la sensación, bastante inquietante, de volver a casa en el búho a las tantas de la noche por el centro de Londres...

lunes, 11 de junio de 2018

Victoria Station

María se vuelve a casa. Ya no nos vemos hasta mi cumple. Han sido dos semanas maravillosas con ella aquí. E inesperadas. Un regalo.

¡Cómo mola vivir!

domingo, 10 de junio de 2018

Stonehenge

Stonehenge, desde hace muchísimos años, es una de las cosas que está en mi lista de cosas que me gustaría ver antes de morirme. Y desde siempre en uno de los puestos más altos.

Y era una de las cosas que quería no perderme en estos meses aquí.

Hoy ha sido el día: excursión en tren a Salisbury, visita a la catedral, luego a las stones, como dicen aquí, y al final hemos terminado viendo, aunque haya sido un poco rápido, el sitio de Old Sarum, el primer asentamiento de lo que hoy es Salisbury.

Ha sido un día maravilloso: nos ha hecho muy buen tiempo, se nos ha dado todo fenomenal y cada vez confirmo más lo bien que se nos da a María y a mi andar por ahí juntxs.
Un gusto.

Dos cosas, una en positivo y la otra no estoy seguro: el sitio es un espectáculo alucinante. Por poco que hayas leído sobre el monumento o por poco que sepas sobre él, es emocionante imaginar lo que supone: el esfuerzo, la cantidad de gente involucrada, la logística para calcular y coordinar... es un trabajo asombroso.

He estado hablando con Bellotti en el instituto, mi profe de inglés, y me decía que él, como me ha contado más gente, ha ido por allí hace años y que entonces no había turistas, ni entrada que pagar, ni autobuses, ni valla. Sólo ovejas. Y que claro que es algo asombroso, pero que hay muchos otros monumentos semejantes por aquí, quizá no tan espectaculares pero sí parecidos, a los que no va ni Perry.

Y con este comentario viene la segunda cosa: este lugar es un parque temático lleno de gente a la que no es muy seguro que le interese especialmente la prehistoria, la vida en el neolítico o los cromlech, y que de hecho están allí como quizá podrían estar en la National Gallery o en Hyde Park o en la exposición de Harry Potter.
Esto, sin duda, le quita bastante interés al asunto. O se lo pone, según se mire.

Me pasó lo mismo cuando estuve en Pompeya después de haber visitado unos días antes Ostia. Parece que hay algo en esas visitas multitudinarias que tiene más que ver con el márketing que con el verdadero interés por lo que estamos viendo.
También lo pienso con las colas del museo del Prado o del Reina Sofía para ver a Velázquez o a Dalí, o con las muchedumbres que llenan el British a cualquier hora del día, todos los días de la semana. Ejemplos no faltan.

En fin, no tengo las ideas muy claras sobre todo esto: ¿cómo se limita el número de gente que puede ir a estas cosas? ¿y quién lo hace? ¿basta con que haya que pagar una entrada? ¿compensa que con esa entrada y con la tienda se pague a quienes investigan allí? ¿vale el criterio de que aunque vayas sin que te interese, algo queda...?


Estuve pensando mucho qué foto poner aquí sobre este día. Al final me decidí por ésta, en la que el monumento queda un poco en segundo plano, pero que creo que habla bien de cómo efectivamente para mucha de la gente que está por allí cada día el monumento es sólo un segundo plano sobre el que hacerse un selfie molón para enviarlo por guasap a lxs colegas que no han podido ir.


En cualquier caso, la visita ha merecido muchísimo la pena, hemos disfrutado como enanxs dando vueltas a las piedras y mirándolas por aquí y por allá, y a mi me ha encantado poner otro tick en mi lista de cosas para ver antes de morirme...

sábado, 9 de junio de 2018

Richmond

Hemos estado en Richmond. Otro de esos parques maravillosos que hay en Londres y que tenía pendiente. Recuerdo que uno de los primeros días una de las profas me sugirió que fuera a la Wallace Collection y a la Isabella Plantation, en el parque Richmond.

La Wallace Collection fue el primer museo que vi aquí: pequeñito, manejable, bello.
Y el consejo para la Isabella Plantation era que esperara a que llegara la primavera para disfrutarlo de verdad. Y eso es lo que hemos hecho hoy: disfrutar de las camelias y las azaleas y los rododendros, que eran un espectáculo asombroso.

Me confirmo en lo que ya he contado aquí otras veces: no hay quien supere a esta gente organizando parques y museos. Lo hacen muy, muy, muy bien.


Y por la noche a cenar con compañerxs del instituto a casa de una de las profas. ¡Qué bien se está cuando se está bien!

viernes, 8 de junio de 2018

El atajo

Ya he contado aquí alguna vez que el cole es un laberinto lleno de atajos y de vueltas y revueltas. Originalmente era un convento. Y a lo largo de toda su vida ha sufrido ampliaciones, cambios, reformas y añadidos demasiado improvisados que lo han ido convirtiendo en un edificio atractivo y caótico. Lo que tiene de interesante creo que lo tiene también de difícil de mantener y de poco sostenible.

Uno de esos 'atajos' es el que va de la sala de profesores a la zona de secretaría sin tener que atravesar el patio para ir de un edificio a otro. Es por donde me llevó el conserje el primer día que llegué para ir al despacho de la directora.

Después de ese primer día he usado muchas veces ese camino para ahorrar unos minutos y no llegar tarde a clase o al comedor.
Y poco a poco he ido sintiendo el placer de que sea uno de los poquísimos lugares silenciosos del instituto. Unos pocos metros en los que hay silencio. Una especie de oasis de silencio en mitad del alboroto del colegio.
Estos días, además, se está convirtiendo en un pequeño jardín maravilloso en el que cada día hay algo nuevo que descubrir: hoy he encontrado estas flores preciosas, pequeñas, ocultas en esa especie de callejón poco transitado.

Una delicia. Un descanso.


jueves, 7 de junio de 2018

Londsdale

Cada vez estoy más seguro de que los pequeños placeres son los verdaderamente importantes. Las pequeñas cosas que pasan de vez en cuando y hacen que la vida nos parezca un poquito más amable. Nada excepcional. No me refiero, desde luego, a los grandes acontecimientos, a los cambios que nos dan la vuelta a la vida y nos hacen seguir por un camino que ni siquiera imaginábamos. Esas cosas son importantes, claro, pero me refiero a lo pequeñito, a lo cotidiano, al día a día...

Después del instituto hemos estado tomando algo María y yo en el Earl of Londsdale. Un ratito de charla en la terraza. Un rato de complicidad y conversación.
Y ya.
Y luego paseando a casa.
Nada trascendente: sólo uno de esos pequeñitos placeres que hacen que la vida mole tanto.

miércoles, 6 de junio de 2018

Vino con jamón

Cuando me vine a Londres propuse a un montón de gente que vinieran a hacerme una visita. Me gusta la soledad y me siento a gusto en mis tiempos conmigo mismo. Pero también me encanta compartir cosas que me gustan con gente que me gusta, así que me parecía un planazo compartir esta ciudad inacabable con la gente que me interesa.
Mucha de esa gente a la que le propuse venir me decía que cuando se dejaran caer por aquí lo harían con un paquetito de jamón y otro de queso.
Dicho y hecho: cuando Sergio y Pilar llegaron hace unos días una de las primeras cosas que sacaron de su maleta fue un paquete de jamón rico, rico. Y en la foto estamos dando buena cuenta de una racioncita con un vino del Sainsbury's...

Ni tan mal.


martes, 5 de junio de 2018

Otra vez al British

Vuelvo al British Museum: cuando pienso en posibles motivos por los que seguir aquí más tiempo, uno de los más importantes es sin ninguna duda este museo increíble. Y todos los demás museos alucinantes que hay en la ciudad.

No me canso...

lunes, 4 de junio de 2018

De lunes

Hay lugares que se vuelven familiares. Sitios a los que vas una vez y otra y, de algún modo, los haces tuyos. Espacios en los que te sientes (casi) como en casa.
Si además vas bien acompañado, entonces es verdaderamente como estar en casa.

En el Kitchen & Pantry, tomando un café con María después de salir del cole.

domingo, 3 de junio de 2018

Brick Lane

Otra buena palicita recorriendo la ciudad: hemos estado en Greenwich, demasiada gente, y luego hemos dado una vuelta por la zona de Brick Lane. Es un sitio en el que ya estuve hace unas cuantas semanas en una visita guiada por los graffittis y el arte urbano de la zona. Fue muy interesante y hoy hemos querido recorrer un poco el barrio tratando de encontrarnos con cosas chulas.

Hemos encontrado algunas cosas alucinantes pero también nos hemos encontrado con la parte fea del mercadillo: la que queda cuando ya se han ido (nos hemos ido) los turistas con sus libras y sus ganas de comprar.
Lo que queda a esas horas allí es mucha basura, mucha mugre, mucha gente currando, terminando de recoger todo, en muy malas condiciones, mucha gente deteriorada, mucho yonki...

Es otro Londres que se ve poco si no lo buscas o no te lo encuentras, pero ahí está.

sábado, 2 de junio de 2018

Kew Gardens

Sigo descubriendo cosas en Londres: esta vez ha sido un laaargo paseo desde casa hasta Hammersmith, y desde allí, por el río, hasta Chiswick, con parada incluida para un cafecito por el camino, y luego, después de comer, hemos seguido hasta Kew Gardens.

La foto es un autorretrato, otro, hecho mientras caminábamos por el río. Cuando vuelva a casa tendré que revisar a fondo las fotos que estoy haciendo, todas con el móvil, y ver qué series interesantes pueden salir de aquí. Me gustaría que una de ellas fueran unos cuantos autorretratos que contaran cómo me estoy viendo aquí.

¡A ver qué sale!

viernes, 1 de junio de 2018

Sergio y Pilar

Sin duda una de las cosas estupendas de estar aquí está siendo que venga gente a verme: estos días está aquí María y hoy llegan, desde Segovia, Sergio y Pilar.
Este finde promete ser estupendo...

jueves, 31 de mayo de 2018

Museos

Creo que hay cosas que esta gente hace muy bien. Y una de ellas, sin ninguna duda, son los museos.
Hoy he estado en el Museo de Londres, sobre la historia de la ciudad desde la prehistoria hasta hoy.
¡Increible!

Aún me gustaría hacerle al menos un par de visitas más, ya veremos si me da tiempo, pero hoy lo he disfrutado muchísimo. Tienen la habilidad de ir contándote las cosas de forma que cuando estás en la prehistoria tienes la certeza de estar en un museo arqueológico y cuando te hablan del Londres victoriano te hacen recorrer unas calles de la ciudad que imitan las tiendas y los negocios que podrías encontrar en esa época. Y cuando quieren hablarte de los Beatles o del punk te montan otra sala en la que te sientes en los 60 ó en los 80.

Haciendo parques y museos son imbatibles...

miércoles, 30 de mayo de 2018

Mary Wollstonecraft

He visitado la National Portrait Gallery: uno de los (muchos) museos que aún no había visitado en Londres: salas y salas llenas de retratos y más retratos entre los que, de vez en cuando, vas reconociendo a gente.

Mientras lo visitábamos se nos ocurrían muchas preguntas: ¿cuántos hombres y cuántas mujeres hay aquí retratadxs? ¿qué ha hecho cada unx de ellxs para tener un huequito en estas paredes? ¿cuántxs de ellxs han hecho que el mundo fuera un poquito mejor? ¿cuánta gente faltaría aquí y cuánta merecería no estar? ¿...?

La del cuadro es Mary Wollstonecraft, una de las primeras mujeres feministas, aunque en su tiempo aún no se hubiera inventado esa palabra. [En este año 2018 se celebra aquí el centenario del movimiento sufragista y de su logro del voto femenino en Reino Unido. Y en muchos sitios se están celebrando exposiciones y conmemoraciones para visibilizar a las muchas mujeres (y unos poquitos hombres) que lo hicieron posible.]

martes, 29 de mayo de 2018

Estegosaurio

Hace poco he vuelto a pasar por casa de Irene y Peter. Con ellxs, y con sus peques, viví las cuatro primeras semanas que pasé en Londres. Este dibujo es un regalo que me hicieron el otro día: un estegosaurio. ¡Me encanta!

Y estos días con el cambio de casa he hecho también cambio de decoración en mi habitación. Conservo, por supuesto, el mapa de Londres que tenía en la casa de anterior, pero he quitado todas las fotos y otras cosas que tenía colgadas y ahora, de momento, quien me acompaña es este bicho tan chulo que tiene un aspecto un poco amenazante con tanto pincho y tanta escama picuda en la espalda, pero que dibujado por un niño de seis años se vuelve amable y casi sonriente...


lunes, 28 de mayo de 2018

De compras

Por motivos ajenos a mi voluntad he estado de compras por Oxford Street: Primark, Muji, Topshop, Bershka etc. Toda una experiencia que no sé ni contar aquí.
Soy incapaz de calcular cuánta gente se mueve cada día ahí ni cuánto dinero cambia de manos ni cuantísima gente hay trabajando por el mundo de un modo u otro para que todas estas tiendas funcionen.

domingo, 27 de mayo de 2018

Encrucijada

Ahí estoy yo, en la encrucijada, decidiendo hacia dónde quiero ir...

sábado, 26 de mayo de 2018

Cine casero

Y ésta es una de esas cosas tontorronas, que no parecen tan importantes, y que quizá no lo son tanto, pero que yo estaba echando mucho de menos: poder sentarme tranquilamente a cenar viendo una peli.
Sin más.

En estas semanas en las que he cambiado varias veces de alojamiento y en las que me estoy mudando con poco más que una maleta con cuatro cosas, estoy pensando mucho en cómo me relaciono con los lugares en los que vivo. Y estoy siendo consciente, más de lo que era, de lo importante que es para mi tener la sensación de que realmente me siento en casa allá donde viva. Necesito "apropiarme" del lugar de algún modo para tener ganas de estar allí, para vivirlo.

La mujer que me ha alquilado la habitación me dijo que si lo consideraba necesario llamara a alguien para que hiciera una limpieza general de la casa antes de entrar yo. Cuando vi cómo estaba pensé que en realidad no había que hacer tanto y al final he preferido hacerlo yo: ha sido una buena forma de "hacerme" con el que va a ser el sitio en el que voy a vivir en las próximas seis semanas.

Está siendo todo un ejercicio escucharme para descubrir qué quiero hacer cuando vuelva. Y en particular cómo y dónde quiero vivir...

¡Seguimos!