Y caminando iba pensando que ganar / Siempre es tentar a la otra cara de la suerte / Y que por eso te hacen daño los huesos / Cuando golpeas fuerte //
Y así se fue chasqueando los dientes / En memoria de algún actor / Cuyo nombre se ha perdido / Y que hacía de bandido //
Y sintió la alegría del olvido / Y al andar descubrió la maravilla / Del sonido de sus propios pasos / En la gravilla...
[El canto del gallo, Radio Futura, 1987]
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viernes, 27 de abril de 2018

Viernes en el Portobello

Hacía unas cuantas semanas que no iba con lxs profes del Cañada al Portobello, el viernes por la tarde, a exorcizar la semana, a hacer una especie de catarsis que ayude a pasar de las aulas llenas de preadolescentes al fin de semana londinense.
Hoy me ha sentado muy bien tomarme un par de vinos allí: gente muy maja, conversación agradable e interesante, muy buen rollo.

lunes, 23 de abril de 2018

Día del libro

Hoy, en el Cañada Blanch, hemos dedicado todo el día a los libros: amigx invisible de profes y alumnxs, pelis relacionadas con libros, recitales de poesía...
En fin, igual que me pasó el 8 de marzo, hoy he vuelto a sentir que me sigue gustando mucho trabajar en un lugar en el que ciertas cosas son importantes.

¡Seguimos!

[Por cierto, mi regalito ha sido una guía fenomenal de paseos por Londres... ¡se me acumula el trabajo!]

jueves, 19 de abril de 2018

Desencanto

Aquí trabajo. Muchos profes lo llaman el convento. El edificio tiene su encanto. Y dentro, a veces, pasan cosas chulas: hay un montón de gente tratando de ayudar a crecer a un montón de pequeñxs.
Estos días no ando muy convencido... pero ¡seguimos!

miércoles, 18 de abril de 2018

Rutinas

Desde la casa en la que estoy viviendo ahora tardo sólo unos 11 minutos en llegar al cole. Todo un lujo para las distancias y los tiempos que suelen usar los londoners para moverse de un sitio a otro.
A pesar de vivir tan cerca de donde trabajo no suelo repetir camino dos días seguidos. Por algún motivo, un día voy por una y al siguiente cambio de itinerario, improviso un poco, me meto por alguna calle que hace días que no he recorrido, y procuro ir siempre atento por si de repente descubro algo que aún no he visto: una tienda que me llama la atención, un árbol deseando florecer y que por fin estos días lo consigue, un par de puertas pintadas para ser las más molonas de todo Ladbroke Grove...
Quizá lo que intento es alterar las rutinas para no caer en el tedio, para que todo siga sorprendiéndome, para no creerme nunca que soy el hámster que da vueltas en su ruedita.

jueves, 5 de abril de 2018

Vitamina D

Ha salido el sol.
Por fin.
Demasiados días neblinosos, húmedos, con poca luz, caminando sin sombras por las calles y los parques...

Y hoy, de repente, la presunta primavera que no acaba de llegar a esta ciudad nos ha regalado un día de sol y luz y colores y sombras.

Los primeros días en el cole me hizo gracia oír tantas conversaciones sobre el sol (la falta de sol, mejor dicho), la piel blanquecina y la (falta de) vitamina D en estas latitudes. Era mediados de febrero y muchxs profes del Cañada acababan de regresar de España de estar recargando sus reservas, poniéndose al solete aunque fuera a mitad del invierno.
Al principio me pareció que era una broma habitual entre ellxs. Pero con el paso de los meses he comprobado que poca broma con lo de la vitamina D y la falta de luz y con que el sol se ponga en invierno a las tres o las cuatro de la tarde.
(Un buen tema a tener en cuenta para quienes se plantean pasar aquí un curso completo. O varios.)

Así que después de tanto tiempo echándolo de menos, lo de pasear hoy haciendo la fotosíntesis, comer un packed lunch sentado en los escalones de la plaza y ver mi propia sombra al andar, ha sido un gustazo muy disfrutón.


Hoy, después de dar una clase de química a primera hora de la mañana, me he ido a dar una vuelta por la National Gallery. Ya he contado aquí alguna vez el gusto que da esto de poder ir gratis a estos museos maravillosos, ver unas pocas salas disfrutándolas sin empacharte y luego salir a dar un paseíto para digerir lo que acabas de vivir dentro.
Un gusto.
Esta mañana he dedicado un rato a las salas más antiguas del museo: Botticelli, Leonardo, Mantegna, van Eyck, Durero, Memling... en fin... un lujo que estoy disfrutando muchísimo.

Cada vez que voy a alguno de los museos de Londres no puedo evitar acordarme de mi amigo Paco y de cómo se lo pasaría unos días aquí. Me lo estoy trabajando a ver si le convenzo y me hace alguna visita de fin de semana. No sé si lo lograré, pero estaría muy bien. En el fondo creo que lo hago por puro egoísmo, me temo que lo de invitarle a venir es más por mi que por él, porque no se me ocurre mayor lujo que ver alguna de estas salas de cualquiera de estos museos con él: creo que no conozco a nadie que disfrute del arte y lo viva con tanta pasión. Aún tengo tiempo para convencerle... jejeje....

domingo, 18 de marzo de 2018

Nueva etapa

Hoy hace un mes que llegué a Londres. A veces me parece que llevo aquí un siglo y otras veces me da la impresión de que el tiempo ha volado sin darme cuenta.

Durante estas cuatro semanas he vivido con Irene, Peter, Benjamín, Liam y Amelia. No me he podido sentir más a gusto: he estado cómodo, me lo han hecho fácil, me he sentido acogido de maravilla y al llegar no podía haber caído en mejor sitio.

Mañana me mudo: no puedo seguir en la habitación que estoy usando ahora porque ellxs la necesitan para las visitas que esperan, así que en estos últimos días he buscado otro sitio en el que instalarme el tiempo que me queda hasta final de curso.

Esta tarde recogeré las cuatro cosas que tengo y mañana dormiré en la nueva casa.

Empiezo nueva etapa en Londres.

Y estos próximos días exámenes y evaluación en el cole y la siguiente semana tengo visita y las dos siguientes vacaciones de Semana Santa.

¡Seguimos!

viernes, 16 de marzo de 2018

Portobello Market

Mola trabajar en el lugar en el que cada viernes y sábado se monta el mercado de antigüedades de Portobello. Y en la hora libre que tengo los viernes antes de comer, hasta me da tiempo a darme un paseíto por los puestos que están más cerca del cole.

viernes, 9 de marzo de 2018

Aulas vacías

Hoy estoy agotado. Estos días estoy contento con esta sensación que tengo de haber aterrizado del todo.
Pero el viernes es agotador. Y las dos últimas clases de la tarde, más. Y si luego aún das una clase extra de bachillerato, más todavía.

Al ver las aulas vacías y todo recogido y silencioso cuesta imaginar la enormidad de energía que dejamos ahí cada día...

Hoy prontito a la cama.
Mañana más.

lunes, 5 de marzo de 2018

Anunciando la primavera

Aún sigue haciendo frío aquí. Hoy hemos tenido un día nublado y poco amable.
Pero si te fijas un poco empiezas a notar los indicios de la primavera, cada vez más cercana.
La foto la he hecho esta mañana al salir de casa. Es uno de los arbolitos que hay en la puerta. Asoman los brotes, todavía tímidos, no muy convencidos, pero ya sin vuelta atrás.
Todo el mundo me dice lo maravilloso que es Londres en primavera y me muero de ganas de comprobarlo.

Me han sentado muy bien estos días de break para volver hoy al colegio con ganas de empezar esta tercera semana.

¡Seguimos!

martes, 27 de febrero de 2018

El convento

El Instituto Cañada Blanch se fundó en 1972 reutilizando un edificio del siglo XIX que fue convento (creo que) de franciscanos.

Desde fuera, cuando lo ves desde Portobello Road, es una especie de isla de otra época en medio de un barrio de moda en el que los alquileres son un disparate y en el que en cada esquina hay un pub molón, una tienda vintage o un anticuario.

Vivir el edificio tiene un punto muy atractivo: es un laberinto de pasillos, dobles puertas que conectan espacios que no tienen nada que ver, escaleras imposibles, un salón de actos y una sala de profesores que fueron capillas, una conserjería que da al antiguo claustro y añadidos por todas partes que han ido creciendo aquí y allá sin mucho criterio en siglo y medio.

Pero tanto encanto tiene también una parte complicada: me dicen que el mantenimiento del edificio es un sindiós. Y no es difícil imaginar que no es trivial adaptar un lugar así a las normativas de seguridad de un colegio del siglo XXI.

Lo estoy disfrutando. Está siendo divertido vivirlo y descubrirlo. Y algo que me encanta es que cada día me encuentro con algún atajo, o me vuelvo loquito buscando algo (como hoy para llegar al departamento de matemáticas a una reunión), o me sorprendo con una imagen como ésta del monitor de ordenador sobre esa especie de hornacina y los volúmenes de la antigua Espasa Calpe sobre lo que fue, hace décadas, un altar.

Me gusta pensar que hay muchos rincones por descubrir, que efectivamente el colegio tiene algo intencionadamente laberíntico, y que quizás hay algunos lugares en los que, como dice Cortázar en su cuento, no entra nadie, nunca.

viernes, 23 de febrero de 2018

Viernes

Parece ser que es tradición de algunxs de lxs profes del Cañada Blanch salir los viernes después de clase a tomar algo por ahí. Y hoy me han propuesto "iniciarme" en tan saludable costumbre.
He vuelto a casa encantado después de un par de vinos y una cena en muy buena compañía, con esta sensación estupenda de haber sido muy bien acogido, muy cuidado y muy bienvenido.

Mañana, mi primer sábado en Londres.

jueves, 22 de febrero de 2018

Quinto día

Éste ha sido mi quinto día aquí. Están siendo días intensos, muy cansados, con un montón de información y de cosas que tengo que ir priorizando y colocando cada una en su lugar.

Lo de los precios en Londres es alucinante, y más cuando los miras con un sueldo español, el ritmo de trabajo del Cañada Blanch no está nada mal, y lxs alumnxs no son especialmente malos ni buenos, son adolescentes, con eso está dicho todo...

Y hoy, por casualidad, he subido al laboratorio de biología del instituto y he descubierto dónde acaban los profes que no resisten...

lunes, 19 de febrero de 2018

Teacher

Desde hoy soy teacher del Cañada Blanch.
Ha sido un día agotador: toneladas de información, caras, nombres, horarios, clases, un edificio laberíntico, pasillos, despachos, aulas......
Una primera toma de contacto. Mañana es cuando de verdad entraré en las aulas con lxs alumnxs. Y como me decía Fernando, el jefe de estudios, cuando haya pasado una semana completa será todo más fácil.

Lo mejor: la sensación de que todo el mundo quiere que te vaya bien y el interés por cuidarte y hacer que mi aterrizaje en Londres y en el cole no sea muy incómodo.


domingo, 18 de febrero de 2018

¡Tierra firme!

Ya estoy en casa. En mi nueva casa. Y tengo mucha suerte.

Hoy ha sido un día muy largo: a las siete y algo en el aeropuerto desde la sierra, y luego un buen rato de la ponzoña de los controles para embarcar.
Y un par de horas de vuelo en las que he ido un poco encogidito. Creo que esta semana pasada he tenido que hacer tantas cosas y pensar en resolver tantas historias que hasta que no cerré la maleta anoche no sentí que se me venía encima de verdad la pena por irme y el susto por llegar aquí.

De donde me ha dejado el tren en el centro hasta mi casa me he dado una buena caminata, un poco cansada de más porque iba cargado con el equipaje, pero ha sido una buena entrada en la ciudad, un poco iniciática y un poco catártica, como todo lo que me está pasando estos días.

Mi familia adoptiva es un amor: una pareja de española y sueco con tres peques.

Mañana al cole: va a ser día de presentaciones, de contarme horarios y normas y enseñarme edificios y gente.

¡Seguimos!