Y caminando iba pensando que ganar / Siempre es tentar a la otra cara de la suerte / Y que por eso te hacen daño los huesos / Cuando golpeas fuerte //
Y así se fue chasqueando los dientes / En memoria de algún actor / Cuyo nombre se ha perdido / Y que hacía de bandido //
Y sintió la alegría del olvido / Y al andar descubrió la maravilla / Del sonido de sus propios pasos / En la gravilla...
[El canto del gallo, Radio Futura, 1987]
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lunes, 30 de abril de 2018

Desde el bus

Desde el autobús, viendo pasar la ciudad...

domingo, 22 de abril de 2018

Descubrimientos

Hoy ha sido un día larguísimo y agotador en el que he visto un montón de cosas interesantes...

Lo primero es antes: por la mañana he ido con Hortensia, una compañera profa, a la Reading Room de la British Library, en el Museo Británico.
Una belleza.
Una experiencia de esas que sospecho que recordaré durante toda la vida.
Una emoción gigantesca sentir que durante unos minutos estás en uno de esos lugares en los que se ha creado el mundo en el que vivimos.
Me gusta decir que no soy muy fetichista, pero sé que seguramente no es del todo cierto. Y creo que éste es uno de esos lugares que voy a conservar siempre en la memoria.
Además de ser un espacio maravilloso, da un vértigo enorme, al menos a mi, pensar en las miles de personas que han pasado por allí a compartir y crear conocimiento. Y da aún más vértigo pensar que entre muchas de esas personas anónimas también han estado bajo ese techo, leyendo, pensando y creando, Marx, Gandhi, Woolf, Dickens, Darwin, Lenin, Kipling, Orwell, Mark Twain, Stoker, Russell y tantísima otra gente...

Parece ser que, desde hace veinte años que se trasladó la biblioteca a un nuevo edificio y se dejó aquí sólo esta sala, se abre al público en rarísimas ocasiones. Y hoy ha sido una de ellas. Y hemos tenido la suerte de poder estar. Parece ser que no hay ningún motivo claro para que esté cerrada. Cuando preguntamos por curiosidad, una chica de las que organizaba el evento nos dice que hay algo político. Una señora muy mayor que nos cuenta que ella fue usuaria de la biblioteca y nos explica cómo se pedían los libros y cómo se usaban los atriles, nos dice que por favor escribamos a la biblioteca y al museo diciendo que se use la Reading Room, que es un crimen tenerla cerrada.
Parece que es un problema de políticos y de egos: no está claro de quién es la sala, si del museo o de la biblioteca, ni quién puede usarla. Y unos por otros, la casa sin barrer.

La excusa para abrirla en esta ocasión ha sido un festival que se está celebrando estos días en el museo en el que, entre otras cosas, se están ejecutando algunas obras musicales del siglo XX. Y hoy han hecho una ¿interpretación? del Poema sinfónico para 100 metrónomos de György Ligeti, una obra extraña, hipnotizante y provocadora que yo conocía de haberla escuchado en disco y haber leído sobre ella pero que, por supuesto, nunca había visto en vivo.
[Por cierto, en una esquinita de la foto que he hecho, se pueden ver algunos de los metrónomos...]

En fin, una experiencia inolvidable que, unida al concierto de ayer, ha redondeado un fin de semana muy musical...


Luego Hortensia me ha dicho que había quedado con una amiga y que iban a ir a una visita guiada sobre graffitis y arte urbano en el barrio de Whitechapel. Y eso ha sido otra historia... como para contar en otro momento. Todo un descubrimiento.

Y entre medias, nos hemos cruzado con la maratón. Y al ver a la gente correr, agotadita ya en el km 36, me han vuelto a entrar las ganas y la envidia de verme ahí...

miércoles, 18 de abril de 2018

Rutinas

Desde la casa en la que estoy viviendo ahora tardo sólo unos 11 minutos en llegar al cole. Todo un lujo para las distancias y los tiempos que suelen usar los londoners para moverse de un sitio a otro.
A pesar de vivir tan cerca de donde trabajo no suelo repetir camino dos días seguidos. Por algún motivo, un día voy por una y al siguiente cambio de itinerario, improviso un poco, me meto por alguna calle que hace días que no he recorrido, y procuro ir siempre atento por si de repente descubro algo que aún no he visto: una tienda que me llama la atención, un árbol deseando florecer y que por fin estos días lo consigue, un par de puertas pintadas para ser las más molonas de todo Ladbroke Grove...
Quizá lo que intento es alterar las rutinas para no caer en el tedio, para que todo siga sorprendiéndome, para no creerme nunca que soy el hámster que da vueltas en su ruedita.

martes, 3 de abril de 2018

Kitchen & Pantry

Es cierto que no llevo tanto tiempo en Londres, poco más de seis semanas, y seguro que hay quien me va a decir que soy un poco chulito... pero creo que ya me ha dado tiempo a tener algunos "sitios favoritos" en Londres...
Y éste (aunque reconozco que la foto no es ninguna maravilla) es uno de ellos: el Kitchen & Pantry, un pepebotella a la inglesa. Mesas y sofás, cafés y bollería (y creo que algo de salado), wifi, conversaciones tranquilas y la lluvia y el frío al otro lado de las ventanas...

lunes, 2 de abril de 2018

So hard, my God!

Lo del turismo es una actividad agotadora. Te propones ir a pasar unos días en una ciudad para descansar, pero aprovechar para ver (y si es posible fotografiar) todo lo que se pueda ver (y fotografiar). Te planteas entrar en un museo y quieres verlo completo, hasta la última sala, hasta el último cuadro y la última escultura. Eso, muchas veces, a pesar de que no has visitado muchos de los museos de tu propia ciudad. Ni los parques. Ni los monumentos. Ni muchas de esas cosas que no puedes, de ninguna manera, dejar ver cuando estás en una ciudad que no es la tuya.

Hoy he vuelto al Museo Británico. Pero no un martes por la tarde al salir del cole en "mi tarde buena", como suelo hacer, sino el lunes de después de Semana Santa, que es fiesta aquí y que además aún no se han ido a casa ni los españoles, ni los italianos, ni todos los millones de extranjeros de visita que andan por esta ciudad...

Tampoco es que uno de esos martes por la tarde que yo suelo ir, el museo esté medio vacío, en absoluto, pero hoy lo he visto "a pleno rendimiento" con un tumulto en cada sala, y cientos de personas yendo de aquí para allá, y unos padres desesperados buscando a una niña perdida, y grupos despistados tratando de seguir a sus guías, y señores exhaustos en sillas de ruedas...

Y al bajar a los baños María ha oído a una señora decir, agotada, 'so hard, my God!', y yo me he encontrado con la escena de la foto: unas cuantas personas ya rendidas, que ya habían decidido que el museo las había vencido: uno durmiendo, varios leyendo, alguno simplemente esperando a que llegaran las cinco y media y que alguna de las personas que trabajan en el museo le invitara amablemente a salir y poder huir sin oponer resistencia, sólo dejándose llevar hacia la salida y a su alojamiento y a domir hasta mañana, que quizá les espere la National Gallery o el Victoria & Albert o la cola para subir al London Eye o el Museo de Historia Natural, o quizá, con un poco de suerte, el tren al aeropuerto y llegar a casa y descansar, por fin, de las vacaciones en Londres.

viernes, 30 de marzo de 2018

El Mesías en el RAH

Esta tarde hemos ido a ver El Mesias de Haendel en el Royal Albert Hall. Llevan ciento no sé cuántos años interpretando en este lugar El Mesías cada Viernes Santo. Y hoy hemos tenido la suerte de poder escucharlo y vivirlo en directo. Podría tratar de contar aquí la experiencia, pero no lo voy ni a intentar: ha sido maravilloso.

Recuerdo que hace casi treinta años, cuando vine a Londres a visitar a Adriana, estuve un par de veces en los Proms del Royal Albert Hall con los Gil. Una de las veces fue para escuchar La flauta mágica de Mozart. Tenía un recuerdo vago del lugar y muy mezclado con las fotos y vídeos que he visto en todos estos años, así que ha sido casi como ir por primera vez.

Hemos llegado con tiempo, así que hemos intentado investigar un poco y colarnos por algunos pasillos para tratar de ver el edificio. No nos han dejado asomarnos desde la galería de arriba del todo, pero hemos podido pasear un poco por algunas de las gradas altas. Desde allí he hecho la foto de hoy.

No conozco mucho El Mesías: lo he escuchado alguna vez en youtube o en disco pero nunca en concierto. Así que he ido con esa precaución y ese interés de asistir por primera vez a algo que no conoces y que sabes que es grande. Estos días, para hacernos más fácil el concierto, he estado buscando información, recopilando los textos y las traducciones, etc. y preparé una especie de "programa de mano" que nos ayudara durante el concierto a seguirlo con más facilidad.

Nunca deja de sorprenderme el poder de la música: doscientas personas sobre un escenario, haciendo música como si fueran una sola, manteniendo la atención y el asombro de otras cinco mil. Hay algo sobrecogedor en esa representación casi catártica, en esa entrega del público confiando en que se le va a brindar una experiencia que le va a transformar.

Conmigo hoy ha funcionado: he salido, de algún modo, transformado después de vivir este concierto.

¡Seguimos!

jueves, 22 de marzo de 2018

Autorretrato casero

Me gustan estos ventanales que tienen tantísimas casas aquí. En la casa de Irene y Peter también estaban. Y en la casa en la que estoy ahora están pero un poquito más altos. Supongo que el motivo de "redondear" así las fachadas de las casas es tratar de captar toda la luz posible en una ciudad en la que en invierno anochece a las tres o las cuatro de la tarde y en la que la mayor parte del año está el cielo cubierto y la vitamina D se ha convertido en un bien muy escaso.

Ya estoy instalado en mi nueva casa. Hoy va a ser mi tercera noche aquí y estoy cómodo, contento, con un espacio estupendo para sentirme bien, para disfrutar de estos meses, para sentirme lo más en casa posible. Tengo que reconocer que, como me dice María de vez en cuando, la vida me/nos trata bien.

miércoles, 21 de marzo de 2018

A pie

Ayer contaba aquí que me encanta esto de ir como un catetillo en lo alto de los autobuses de Londres disfrutando de la ciudad.
Estas semanas no estoy teniendo que coger demasiado transporte público. Afortunadamente, porque aquí las distancias son enormes y los precios también. Así que, por economía y por gusto, estoy haciendo muchísimos recorridos a pie. A veces muy, muy largos. Soy muy andarín y estoy disfrutando muchísimo (aunque a veces no tanto por el frío) recorrer la ciudad a pie.
Esta foto la he hecho esta tarde mientras iba a casa de una de mis alumnas a dar una clase.

martes, 20 de marzo de 2018

En bus

Esto va a sonar un poquito a Paco Martínez Soria, pero la verdad es que cada vez que cojo un autobús aquí, me encanta subirme al piso de arriba y disfrutar de esa sensación de ir a cuatro metros del suelo. Se ven las cosas de otra forma: las calles, los árboles, las aceras, la gente... ¡y me gusta!

lunes, 19 de marzo de 2018

¡Instalado!

Ya estoy instalado en mi nueva casa para el resto del tiempo que voy a estar en Londres. Voy a echar de menos a la fámili con la que he estado estas cuatro semanas pasadas, pero estoy contento de empezar una etapa nueva, nuevo espacio, nuevo barrio (aunque no muy lejos del otro), y nuevas compañías.

domingo, 18 de marzo de 2018

Nueva etapa

Hoy hace un mes que llegué a Londres. A veces me parece que llevo aquí un siglo y otras veces me da la impresión de que el tiempo ha volado sin darme cuenta.

Durante estas cuatro semanas he vivido con Irene, Peter, Benjamín, Liam y Amelia. No me he podido sentir más a gusto: he estado cómodo, me lo han hecho fácil, me he sentido acogido de maravilla y al llegar no podía haber caído en mejor sitio.

Mañana me mudo: no puedo seguir en la habitación que estoy usando ahora porque ellxs la necesitan para las visitas que esperan, así que en estos últimos días he buscado otro sitio en el que instalarme el tiempo que me queda hasta final de curso.

Esta tarde recogeré las cuatro cosas que tengo y mañana dormiré en la nueva casa.

Empiezo nueva etapa en Londres.

Y estos próximos días exámenes y evaluación en el cole y la siguiente semana tengo visita y las dos siguientes vacaciones de Semana Santa.

¡Seguimos!

sábado, 17 de marzo de 2018

Gente maja

En estas semanas estoy conociendo a mucha gente interesante. Y eso me está sentando muy bien. Y mucha de esa gente me está descubriendo un montón de cosas en Londres. Y eso me encanta.

Hoy me ha vuelto a pasar.
Otra vez.

Esta mañana he quedado con una de las personas con las que contacté al llegar, amiga serrana de amiga serrana, con la que me he estado escribiendo estas semanas y que me ha dado información, me ha contado cosas útiles, me ha estado preguntado de vez en cuando qué tal me iba aquí... (está muy bien eso de que alguien que no te conoce de nada te pregunte qué tal te va sólo por el gusto de saber que te va bien y ayudarte si no es así...).

Hoy por fin nos hemos puesto cara. Me ha propuesto ir a la Wellcome Collection. Un sitio maravilloso al que puedes ir a tomar un café, a trabajar en la biblioteca, a ver exposiciones, o simplemente a echar un rato leyendo o escribiendo o charlando.
¡Me lo apunto!

Y desde allí, con un frío feo y antipático que tenía poco que ver con el solete que hizo ayer, nos hemos ido paseando al mercado de Camden. Otro de esos sitios en que todavía no había estado y al que volveré.
En ese lío de callejones, pasillos y escaleras que es Camden Lock, espero ser capaz de encontrar de nuevo el café en el que nos hemos sentado un rato a charlar y a tomar algo calentito.

Creo que hoy he descubierto un par de nuevos pepebotellas para mi lista...

Como diría mi amigo Carlos de La Cabrera, ¡hay que ver cómo mola conocer gente maja!

jueves, 15 de marzo de 2018

Mind the gap

Jueves. Esta semana está siendo cansada. Hoy he llegado a casa hecho un escombrito y aún tengo que preparar un par de cosas para mañana...
Normalmente estoy intentando evitar llevarme deberes a casa, y en general lo estoy consiguiendo. Pero estos días ando bajo de revoluciones y hoy me veo trabajando en casa.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Sombras nada más

Para el fin de semana vuelven a dar frío en Londres, pero hoy ha salido el sol...

lunes, 5 de marzo de 2018

Anunciando la primavera

Aún sigue haciendo frío aquí. Hoy hemos tenido un día nublado y poco amable.
Pero si te fijas un poco empiezas a notar los indicios de la primavera, cada vez más cercana.
La foto la he hecho esta mañana al salir de casa. Es uno de los arbolitos que hay en la puerta. Asoman los brotes, todavía tímidos, no muy convencidos, pero ya sin vuelta atrás.
Todo el mundo me dice lo maravilloso que es Londres en primavera y me muero de ganas de comprobarlo.

Me han sentado muy bien estos días de break para volver hoy al colegio con ganas de empezar esta tercera semana.

¡Seguimos!

lunes, 26 de febrero de 2018

Nieve en Londres

Mi segunda semana en Londres empieza con nieve a tutiplén.
Y frío.

sábado, 24 de febrero de 2018

Remedios para casos de emergencia

El día que salí de Madrid mi amigaza María me echó a la mochila, sin yo saberlo, este remedio (casero y serrano) para ataques agudos de nostalgia.

Este primer sábado en Londres me está viniendo muy bien tenerlo a mano.

viernes, 23 de febrero de 2018

Viernes

Parece ser que es tradición de algunxs de lxs profes del Cañada Blanch salir los viernes después de clase a tomar algo por ahí. Y hoy me han propuesto "iniciarme" en tan saludable costumbre.
He vuelto a casa encantado después de un par de vinos y una cena en muy buena compañía, con esta sensación estupenda de haber sido muy bien acogido, muy cuidado y muy bienvenido.

Mañana, mi primer sábado en Londres.

jueves, 22 de febrero de 2018

Quinto día

Éste ha sido mi quinto día aquí. Están siendo días intensos, muy cansados, con un montón de información y de cosas que tengo que ir priorizando y colocando cada una en su lugar.

Lo de los precios en Londres es alucinante, y más cuando los miras con un sueldo español, el ritmo de trabajo del Cañada Blanch no está nada mal, y lxs alumnxs no son especialmente malos ni buenos, son adolescentes, con eso está dicho todo...

Y hoy, por casualidad, he subido al laboratorio de biología del instituto y he descubierto dónde acaban los profes que no resisten...

miércoles, 21 de febrero de 2018

The Tube

Mi primer viaje en metro en Londres. Aunque la foto la he hecho en el segundo, el de vuelta a casa.

No lo puedo evitar, siempre que pienso en el metro de Londres, me viene a la cabeza la peli de Un hombre lobo americano en Londres, con esos pasillos demasiado estrechos, demasiado vacíos y demasiado inquietantes.

Parece que desde que hicieron la peli y desde que yo vine hace casi treinta años, la cosa ha mejorado mucho...