Hoy he estado comiendo con dos compañeras del cole en The Churchill Arms. No es un invernadero, ni un puesto de Portobello Market, ni un almacén de cacharros viejos... aunque lo parece en la foto que he colgado.
En su web se presentan como truly british eccentricity y se nota. Es un antiguo pub lleno de cosas: cientos de fotos de Churchill y cientos de plantas colgando del techo y relojes y espejos y carteles y escobas y nidos para pájaros y cuadros con mariposas y una urna con animales disecados y no sé cuantísimas cosas más... A pesar de su aspecto taaan inglés cuando entras, en realidad la carta tiene comidas tailandesas.
En fin, un sitio peculiar, interesante, tranquilo y en el que se come bien y barato. ¡Me lo apunto para futuras ocasiones!
Al volver hacia casa iba hablando con Waldina de cómo la vida (o el universo o el destino o las ganas o lo que sea) nos colocan en un lugar o en otro y cómo se nos presentan las oportunidades para estar aquí o allá.
Llevo aquí casi cuarenta días. Antes de venirme andaba un poco perdido en La Cabrera y con ganas de cambio. Y de repente, el mensaje de Rosa y al cabo de un par de semanas estoy en Londres: casa nueva, trabajo nuevo y nueva gente.
Aún no sé a dónde me va a llevar este cambio, pero desde el primer día soy consciente de que el simple hecho de que me haya sacado del atasco y la incertidumbre en que estaba ya ha merecido la pena.
En esos días en que había enviado el cv y aún no me habían contestado, las pocas personas a quienes se lo había contado, especialmente María, tenían clarísimo que era para mi. Lo tenían mucho más claro que yo. Y efectivamente aquí estoy.
¡Seguimos!
Y caminando iba pensando que ganar / Siempre es tentar a la otra cara de la suerte / Y que por eso te hacen daño los huesos / Cuando golpeas fuerte //
Y así se fue chasqueando los dientes / En memoria de algún actor / Cuyo nombre se ha perdido / Y que hacía de bandido //
Y sintió la alegría del olvido / Y al andar descubrió la maravilla / Del sonido de sus propios pasos / En la gravilla...
[El canto del gallo, Radio Futura, 1987]
Páginas
Mostrando entradas con la etiqueta La Cabrera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Cabrera. Mostrar todas las entradas
domingo, 25 de marzo de 2018
sábado, 17 de marzo de 2018
Gente maja
En estas semanas estoy conociendo a mucha gente interesante. Y eso me está sentando muy bien. Y mucha de esa gente me está descubriendo un montón de cosas en Londres. Y eso me encanta.
Hoy me ha vuelto a pasar.
Otra vez.
Esta mañana he quedado con una de las personas con las que contacté al llegar, amiga serrana de amiga serrana, con la que me he estado escribiendo estas semanas y que me ha dado información, me ha contado cosas útiles, me ha estado preguntado de vez en cuando qué tal me iba aquí... (está muy bien eso de que alguien que no te conoce de nada te pregunte qué tal te va sólo por el gusto de saber que te va bien y ayudarte si no es así...).
Hoy por fin nos hemos puesto cara. Me ha propuesto ir a la Wellcome Collection. Un sitio maravilloso al que puedes ir a tomar un café, a trabajar en la biblioteca, a ver exposiciones, o simplemente a echar un rato leyendo o escribiendo o charlando.
¡Me lo apunto!
Y desde allí, con un frío feo y antipático que tenía poco que ver con el solete que hizo ayer, nos hemos ido paseando al mercado de Camden. Otro de esos sitios en que todavía no había estado y al que volveré.
En ese lío de callejones, pasillos y escaleras que es Camden Lock, espero ser capaz de encontrar de nuevo el café en el que nos hemos sentado un rato a charlar y a tomar algo calentito.
Creo que hoy he descubierto un par de nuevos pepebotellas para mi lista...
Como diría mi amigo Carlos de La Cabrera, ¡hay que ver cómo mola conocer gente maja!
Hoy me ha vuelto a pasar.
Otra vez.
Esta mañana he quedado con una de las personas con las que contacté al llegar, amiga serrana de amiga serrana, con la que me he estado escribiendo estas semanas y que me ha dado información, me ha contado cosas útiles, me ha estado preguntado de vez en cuando qué tal me iba aquí... (está muy bien eso de que alguien que no te conoce de nada te pregunte qué tal te va sólo por el gusto de saber que te va bien y ayudarte si no es así...).
Hoy por fin nos hemos puesto cara. Me ha propuesto ir a la Wellcome Collection. Un sitio maravilloso al que puedes ir a tomar un café, a trabajar en la biblioteca, a ver exposiciones, o simplemente a echar un rato leyendo o escribiendo o charlando.
¡Me lo apunto!
Y desde allí, con un frío feo y antipático que tenía poco que ver con el solete que hizo ayer, nos hemos ido paseando al mercado de Camden. Otro de esos sitios en que todavía no había estado y al que volveré.
En ese lío de callejones, pasillos y escaleras que es Camden Lock, espero ser capaz de encontrar de nuevo el café en el que nos hemos sentado un rato a charlar y a tomar algo calentito.
Creo que hoy he descubierto un par de nuevos pepebotellas para mi lista...
Como diría mi amigo Carlos de La Cabrera, ¡hay que ver cómo mola conocer gente maja!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

